martes, 8 de abril de 2008

La Campaña de P.C. Espipión. ¿Afectó a Intercatia?








Tengo prometido contar aquí los últimos años de Intercatia como pueblo independiente frente a Roma. Intentaré resumir en la medida de lo posible los hechos de aquellos años que, a mi modo de ver, fueron cruciales para la historia de Villalpando, ya fuera Intercatia o no lo fuera. En realidad, esos hechos cruciales decidieron la suerte de toda la nación vaccea, dentro de la cual se situaba el territorio de Villalpando, nuestro pueblo.

Primer hecho clave: La campaña de Publio Cornelio Escipión (Emiliano Africano):

Después de la desastrosa campaña de Lúculo sobre Intercatia , en el 151 a.C, vinieron algunos años –pocos- de relativa paz y progreso. Parecía que las ansias de libertad de nuestros antepasados habían vencido sobre el genio militar y el expansionismo de Roma.
Por eso, el Senado Romano pensó que quizás la libertad de que gozaban pueblos como los vacceos, astures, cántabros etc, no era un buen ejemplo para otros pueblos sometidos o a punto de serlo, pues hacía pensar que Roma no era invencible. El Senado Romano, después de lo ocurrido con Lúculo, se tomó la cuestión vaccea muy en serio. Y así envió a otros generales al mando de sus legiones para someter definitivamente estas tierras. Pero fracasaron todos. Las campañas de generales como Mancino, Lépido y Calpurnio Pisón fueron humillantes para Roma. Sus derrotas se explican:
- Por el constante hostigamiento de la bien organizada caballería ibérica de vacceos y arevacos (capital Numantia). El jinete ibérico era un feroz y temido combatiente, armado generalmente de una forma “ligera” con lanza larga y espada corta (gladio) o falcata, cargaban con rapidez de movimientos sobre los flancos de la infantería enemiga causando muchas bajas en ataques cortos. Roma no contó con una caballería “como Dios manda” hasta los años del bajo imperio – a partir del s. III d. C.- en que se introducen los estribos en las caballerías: esto de los estribos fue una de esas cosas que Roma aprende de uno de esos Pueblos a los que conquistó: Los Sármatas. Los sármatas habitaban en el sur de Rusia y en Ucrania y entraron en contacto con el Imperio Romano tras la expansión de éste por la Península de Crimea.
- Por la hostilidad del medio y la escasez de recursos que impedía un correcto aprovisionamiento de las tropas romanas. Y sobre todo,
- Por lo que se ha llamado “El Eje Pallantia-Numantia”. Se trataba de una inteligente relación entre Numantinos y los de Palencia, capital por excelencia de los vacceos, localidad que había llegado a convertirse en otra ciudad mítica entre las gentes de la Península pues había resistido como cuatro o cinco asedios romanos, al igual que Numancia.
Explico un poco qué significa esto del “Eje Pallantia-Numantia”: Se trataba de una alianza económica y militar por la cual los vacceos de Pallantia, Intercatia, Pintia… entregaban a los arevacos de Numantia, Termantia (Tiermes)… los excedentes agrícolas (cereales) y a cambio recibían mineral de hierro y armas. La alianza, resumiendo mucho, también se extendía al auxilio militar. La ciudad-mercado, el castro vacceo donde se efectuaban los trueques y el comercio entre estos dos Pueblos era, sin duda, Palenzuela, en la provincia de Palencia muy cerca de la de Burgos (está en la autovía). Yo he visitado este pueblo y conozco varios pagos de su término municipal (me invitaron a cazar allí): es impresionante la cantidad de restos arqueológicos que están a simple vista.
Bien. Lo que hemos llamado Eje Pallantia- Numantia es algo de lo que ni Lúculo ni los posteriores genereles se habían percatado. (Lúculo, además, llegó a Intercatia cuando el grano ya se había recogido).
Publio Cornelio Escipión fue el primero en darse cuenta.
Escipión desembarcó en la costa del mediterráneo catalán y avanzó por el Ebro. Al llegar a Pancorbo cruzó el desfiladero con sus 15.000- 20.000 soldados (unas tres legiones) y se dirigió hacia el Sur.
Desde un primer momento sus acciones fueron exclusivamente de devastación: robar y recoger todo lo aprovechable y quemar el resto. Con esto quería castigar el poderío económico de los vacceos. En este punto diré que algunos historiadores romanos al relatar esta parte de la historia de Escipión llegan a ser incluso dramáticos. Dicen: “talaron sus bosques, quemaron sus cosechas, cegaron las fuentes…”
Escipión atacó el castro de Palenzuela, donde se cargó a todo cristo pichichi y lo redujo a cenizas... El historiador romano Livio recoge este ataque y lo describe de forma dantesca.
Las legiones de Roma continúan adentrándose en territorio vacceo incendiando a su paso todo lo aprovechable que se encuentran. Por ello, los vacceos, salen al paso de Escipión y lo tienden una emboscada en una llanura que Apiano (ya hemos hablado de él: es del siglo II d.C, y escribió la Historia de Roma en varios volúmenes) llama la llanura de Coplanio: Esta llanura se ha ubicado en Tariego, frente a Baños de Cerrato. “Es un punto donde el Pisuerga se une al Carrión y la erosión ha labrado una fértil llanura” (cito al Prof. del Canto). Un poco más abajo está el castro de Dueñas, pegado ya a Palencia, y ahí había que detener a los romanos.
Imaginaos: Tres legiones romanas (básicamente infanteria, su caballería es casi sólo de apoyo), en medio de una llanura… Las legiones lentísimas con sus pertrechos… La caballería vaccea más veloz que el rayo, con unas lanzas largas que ensartaban a los soldados de a pie… Si Escipión hubiera entrado al trapo, probablemente hubiera sido el principio del fin de su aventura en Hispania. Pero resulta que Escipión era un genio militar e hizo lo que tenía que hacer: rehuir el combate.
Bordea Palencia y se encamina por el valle del Pisuerga hacia Cabezón de Pisuerga, donde se ubicaba la antigua ciudad de Pintia (¿?), no para tomarla sino para quemar sus cosechas. Desde ahí, parece ser, su idea era retirarse hacia Cauca (Coca). Pero un nuevo ataque por sorpresa de la caballería vaccea le obliga a tomar otro camino teniendo que internarse en una región árida (es verano) e inhóspita, sin apenas pozos de agua: Los Montes Torozos.
Aquí me quiero detener un poco y relacionar el paso de Escipión por los Torozos con Villalpando e Intercatia:
Por un elemental sentido de lógica, no podemos aceptar que Escipión descendiera los Torozos para encaminarse al Norte y dirigirse contra Intercatia (¿Villalpando?). En esos momentos de marcha por los Torozos el ejército romano caminaba a marchas forzadas (dice Apiano que por las noches, para evitar la sed pues era ya Julio) esquivando la caballería vaccea. Su situación no era la de “perseguidor”, sino la de “perseguido”. Si bien las legiones romanas estaban intactas, un ataque frontal por sorpresa, directo, en una llanura (las llanuras de Intercatia, por ejemplo) contra un combinado de tropas vacceas apoyadas por la caballería pallantina –que se movía a sus anchas por estas llanuras-, hubiera sido un suicidio. Por eso, Escipión sólo dejó los Torozos para dirigirse de inmediato a Villamarciel (provincia de Valladolid), donde hubo (no sé si lo hay todavía) un vado en el río Duero. Por ese mismo lugar había cruzado Lúculo y eso era algo que Escipión sabía pues había acompañado a Lúculo en su campaña de Iberia, 15 años antes. Cruzado el Duero en Villamarciel, el camino hasta Coca estaba chupado.
Además, en la campaña de Escipión, acompañaba a éste el famoso historiador Polibio, que en ningún momento dice que su Patrocinador (Escipión) atacase Intercatia, ni tampoco Pallantia. Hechos de esa magnitud tendrían que haberse recogido por Polibio.
Cierto es que la historia “oficial” de Villalpando, cuenta que Intercatia fue sitiada, asaltada y conquistada por las armas después de la toma de Numantia. Se dice incluso que aquí Escipión fue más condescendiente con los defensores de la ciudad que sobrevivieron al ataque, más que con los supervivientes de Numantia… Por las razones apuntadas no puedo compartir esa versión de la “historia oficial” de Intercatia, fuera o no Villalpando. Como mucho, las legiones de Escipión harían por nuestra zona de Villalpando, en los confines de nuestro término municipal, mil perrerías quemando las cosechas aún no levantadas, pero no creo que sus tropas se dirigieran hacia aquí, ni que se produjera un asedio.
Lo que sí es seguro es que poco después, tras reabastecerse en Coca, una vez que ha herido de muerte la economía vaccea, se dirige a Numantia, ahora sí, para tomarla por la fuerza, pues los numantinos ya no pueden esperar la ayuda de los vacceos.
Sobre la toma de Numancia por Escipión no voy a decir nada, sería extenderme demasiado: he visitado el lugar y he estado en alguno de los campamentos que construyó (7 en total) rodeando la ciudad. Llevan haciéndose excavaciones desde hace casi un siglo… Es una pasada…
Tomada Numancia dice el historiador romano Orosio que Escipión “se dedicó a pacificar los pueblos de la Iberia interior…” Quizás sea por esta afirmación de Orosio que algunas opiniones (minoritarias), entre ellos nuestro ilustre historiador don Luis Calvo Lozano, digan que Intercatia fue sometida por Escipión. Lo cierto es que esa opinión (minoritaria) carece de sentido. Ni Apiano, ni Polibio (que iba con Escipión) citan expresamente este hecho. Y además, la cita de Orosio es tan escueta (no habla de qué pueblos pacificó, ni relata cómo fue esa pacificación) que me hace pensar que esa pacificación de los pueblos de la Iberia Interior se refiere a meros arbitrajes entre tribus ya sometidas o a una simple labor de “limpieza” de la zona Arevaca recién conquistada. Pienso yo que la conquista de ciudades como Pallantia o Intercatia habrían merecido mayores explicaciones por parte de Orosio, si de verdad se hubieran producido.
Lo cierto es que tras la caída de Numantia, los vacceos (y los de Intercatia también) empiezan a ver las orejas al lobo. La nación vaccea titubea, empiezan a darse cuenta de que Roma no parará hasta que caigan una a una sus ciudades.

Y en esas circunstancias aparece la figura de otro genio militar romano: Sertorio: Un nuevo hecho clave en la historia de nuestra tierra.

Pero lo vamos a dejar para otro día, que ya está bien por hoy.
He subido unas fotos que representan al jintete ibérico.. También he añadido dibujos relativos a la indumentaria de los combatientes de ambos bandos y la fotografía de una típica falcata celtibérica (espada curvada).