jueves, 10 de abril de 2008

Intercatia: El final de la Libertad.

En mi opinión, otro de los hechos importantes para la tierra de Villalpando (fuera Intercatia o no) durante todo el periodo de la época antigua fue la llegada de Sertorio.
Antes de escribir este artículo, he releído por enésima vez el capítulo dedicado a este tema, escrito por nuestro querido Don Luis Calvo Lozano. Y debo confesar que su pluma fue aquí prodigiosa, literaria, con un estilo narrador que me recuerda la épica de los historiadores clásicos.
No obstante, si se me permite, me gustaría hacer unas pequeñas matizaciones que irán saliendo a lo largo del relato.
Tendríamos que empezar por situarnos en el contexto de la época. ¿Qué estaba ocurriendo en Roma, la capital del mundo?:
Había problemas políticos graves. Muy graves.
La causa de estas tensiones politicas estaba en el enfrentamiento de las "facciones" (especies de partidos políticos) llamadas de los "optimates" y de los "populares". Los primeros eran conservadores (resumiendo mucho) y los segundos, entre otas cosas, se mostraban proclives a la concesión de más libertades al pueblo y a los extranjeros que, como los vacceos, estaban en pre-fase de asimilación.
Tan mal iban las cosas en eso de la política que estalló la primera guerra civil (año 83-82 a.C), resultando la victoria del partido de los optimates (el partido de L.C. SILA, los conservadores), sobre el de los populares (el partido de Mario). Y como siempre ocurre en estos casos, el partido ganador comienza entonces la feroz persecución del partido perdedor.
Quinto SERTORIO pertenecía a los perdedores.
A Sertorio la guerra civil le cogió en Hispania, pues el Senado le había mandado poco antes de que estallara la guerra a la Hispania Citerior (a la que perteneció nuestro pueblo), nombrándolo pretor. Acabada la guerra civil, Sila mandó en su busca y captura a otros dos de los grandes del partido "optimate": Lucio Valerio Flaco y, sobre todo, POMPEYO.
Cuando éstos llegan a suelo hispano, los problemas internos que había vivido Roma, vuelven a reproducirse aquí arrastrando a los nativos hispanos, a nuestras ciudades vacceas también, a tomar partido por uno de los dos bandos, pues nadie pudo mantenerse al margen.
Don Luis dice que los de Intercatia pelearon bajo las banderas de Sertorio. Y aunque no lo he podido comprobar, yo creo que tiene razón. Lo creo porque este gran estratega supo entender mejor que nadie el carácter del mosaico de pueblos que componían (y componen) nuestra querida "Piel de Toro. Así, fraguó sólidas alianzas con pueblos autóctonos como los lusitanos, los arevacos (por cierto, de ahí viene el nombre de Arava -Álava- en vascuence), berones, pelendones (éstos, de la Rioja), Ilergetes (de Lérida), o vacceos. Sertorio otorgó amplísima autonomía a las ciudades de todos estos pueblos que le apoyaron en su causa, concedió libertades a los "peregrini", los peregrinos o extranjeros: curiosamente, para el Derecho Romano, los vacceos éramos extranjeros en nuestra propia tierra. Por eso, en aquella amalgama de pueblos peninsulares, avanzadísimos algunos y otros recién salidos del último bronce... Sertorio fue un respiro que prometía autonomía y libertad. En frente estaba la otra facción, represora, elitista. ¿A quién eligirías tú?
Sertorio fue un hombre leal. Un amigo de sus amigos y un fiel aliado. En el año 74 a.C. Pompeyo (fundador de Pompaelo, Pamplona, en esos años) ataca Pallantia, la capital vaccea, por pertenecer al bando de Sertorio. Pero éste no deja a sus aliados de Pallantia a su suerte, sino que acude a la llamada de auxilio y la libera.
La aureola de prestigio de Sertorio se extiende por toda Iberia y los pueblos le aclaman como a un caudillo, como en los tiempos de Viriato.
Además Sertorio era un romano culto: Fundó una Academia en Osca (Huesca) para la instrucción de los hijos de la nobleza celta e ibera; entrenaba a sus tropas con la disciplina y técnicas del ejército romano... Nunca perdió las formas depuradas que mamó desde la cuna.
No voy a relatar, por lo poco relevante del tema, el periplo militar de Sertorio a lo largo y ancho de la Península. Sólo es de destacar su genio como gran estratega, continuador de la tradición de la lucha de guerrillas -invención de Viriato-, supo sacar gran ventaja de la caballería ibérica, tan temida por las legiones de Roma. En varias ocasiones Pompeyo sitió Calahorra con él dentro, y nunca fue vencido.
A Sertorio lo asesinaron sus más allegados... Como le había ocurrido a Viriato.
Pero los asesinos no sólo habían apagado una vida tan brillante sino que con ese crimen acabaron con la libertad de todas las nuestras ciudades, incluída Intercatia.
A la muerte de Sertorio, su ejército fue vencido en el año 71 a.C y las ciudades vacceas, sin su caudillo, se sometieron al vencedor Pompeyo. Las que no lo hicieron, como Uxama (Osma, El Burgo de) y Caligurris (Calahorra), dice Orosio que fueron "pasadas a cuchillo".
Comienza la romanización y las ciudades pasan a ser, en la mayoría de los casos, colonias romanas con el estatus jurídico de los "peregrini" o extranjeros, un estatus inferior en derechos civiles al estatuto de los "latini" o latinos y al de "ciudadano" romano, si bien toda esta cuestión del estatus jurídico cambió mucho en relativamente poco tiempo.
Ciertamente que nuestras ciudades no desaparecieron sino que fueron englobadas, engullidas, de lleno en la civilización romana, lo cual ha hecho que hoy seamos como somos, con todas nuestras peculiaridades que nos distinguen como Pueblo.
Intercatia es citada por Plinio quien dice que de las 17 ciudades que pertenecían al Conventus Cuniensis, destacaban 4: Intercatia, Cauca, Lacóbriga y Pallantia. Plinio estuvo en Hispania en el año 73 d.C, en esa época esta tierra ya estaba sometida y romanizada. Ni astures, ni cántabros eran tampoco independientes. Los vascones habían sido aliados de Roma (de Pompeyo) desde el primer momento, pese a lo que digan algunos.
Intercatia vuelve a ser citada en el Itinerario de Antonino, al que me he referido en otro lugar. Este Itinerario es una colección de rutas a lo largo de Hispania. Intercatia aparece en la ruta que va desde Asturica Augusta (Astorga) a Rauda-Clunia (Roa de Duero-Coruña del Conde en Burgos), ruta que se alarga después a Caesar Augusta (Zaragoza). Este documento es de la época de Diocleciano (finales del s. III d.C).
También es citada Intercatia en el Mapa Mundi de Castorius o "Tabla Peutingeriana", que es del siglo IV.
Pero siempre aparece enmarcada como un punto más dentro de la inmensa constelación de puntos en el mapa que supuso el Imperio Romano, que abarcaba desde el Finis Terrae (Finisterre) hasta las estepas de Kerson en Ucrania o las arenas del desierto de Armenia, Egipto, Túnez...
Respecto de si Villalpando fue o no fue Intercatia...
En fin, creo que cada uno ya se habrá formado una opinión. Algunos, incluso, la han expresado en este mismo foro. Si se me permite nuevamente, yo voy a dar la mía, que es contraria a dicha posibilidad.
Es contraria por todos los indicios, mejor dicho, por la falta de indicios. Una ciudad antigua del tipo de la Intercatia que relatan las fuentes, habitada ininterrumpidamente durante 7-8 siglos, al menos... Si de verdad hubiera estado ubicada en Villalpando, cada vez que fuéramos a coger tierra para un tiesto aparecerían restos arqueológicos. Tendría que haber restos de cimentaciones antiguas cada vez que se abre una zanja, cerámica "terra sigillata" en nuestros corrales, tesorillos encontrados por agricultores y albañiles... Y todos sabemos que no es así. Bajo nuestro casco urbano no ha aparecido nada más antiguo del s. X-XI, que esté constatado. Pudiera ser que anteriormente a esa fecha, incluso en época vaccea, el casco urbano acogiera una pequeña población, pero no de la relevancia de una ciudad como Intercatia, quizás un pequeño castro bajo el primer recinto amurallado. Quizás sea éste el error más grave que, en mi pobre opinión, cometiera don Luis en su libro, pues sus afirmaciones son rotundas a la hora de ubicar Intercatia bajo nuestro suelo urbano. No obstante, serían convenientes algunas catas en ciertos lugares para obtener una prueba concluyente y definitiva.
Este argumento (la arqueología) es el principal. Luego habría otros que ya no voy a exponer aquí para no dormir a nadie. Si a alguien le interesa, podríamos debatirlo.
Todo esto tampoco debe suponernos una desilusión o un golpe bajo en nuestro orgullo, pues siendo tal enorme la historia de nuestro pueblo, existieron otras épocas en las que Villalpando sí tuvo importancia principal: los años de frontera entre León y Castilla, los ss. XVI-XVII, por ejemplo.
Además, estoy de acuerdo con Toño "el Gaditano" en que no debemos mirarnos tanto al ombligo centrándonos en localismos que empobrecen, embrutecen y envilecen, sino mirar al futuro y crear riqueza.
Sin embargo, a los que nos gusta la historia, no podemos evitar mirar a ese futuro echando, de vez en cuando, la vista atrás y contar, para aquellos que lo quieran saber, de dónde venimos y cómo fuimos. Así encontramos la razón de nuestra forma de ser ahora.
Varo.

2 comentarios:

Sulla Dictator dijo...

Hace algún tiempo que sigo con agrado tu blog, ya no solo por el interés que guardo hacia la historia, sino por lo ameno y didáctico que es. Y aunque hasta ahora no me había atrevido a hacer ningún tipo de comentario, en tu último artículo "Intercatia: el final de la libertad", parece que me hayas leído la mente, tocando unas de las épocas más interesantes y a uno de los personajes más fascinantes (por lo menos para mi), tanto en su vida privada como en la pública, que hubo en toda la historia de Roma, Lucius Cornelius Sulla Felix, abordando también a otro gran hombre de Roma (en bando opuesto), el cual vivió y murió sus últimos años unido a esta tierra llamada Hispania, Quinto Sertorius.
Me encantaría tener una disertación kilométrica al respecto, pero entiendo que en este foro se han de tocar otros muchos temas. De todas maneras esperaré ávido y expectante cualquier reseña de esa pequeña parte de la historia.

Ave Varo.

Varo dijo...

Ave Sulla!

Recibido tu mensaje.
Podemos hablar cuanto quieras.

Varo