martes, 28 de agosto de 2012

El faro del fin del mundo

A los pocos días de haber levado anclas, una impresionante tormenta sorprendió a La Grande y Felicísima Armada provocando la dispersión de escuadras y embarcaciones. Poco a poco las naves fueron llegando a la ciudad y puerto de La Coruña, donde permanecieron hasta bien entrado el mes de julio de 1588. Fueron casi dos meses de escala obligada que provocaron un retraso enorme en la empresa de Inglaterra, determinante de su resultado.
Estoy seguro que lo primero que vieron los protagonistas de mi novela al acercarse a la costa coruñesa fue este faro, la Torre de Hércules, desafiando el Mar de Afuera, siempre tan bravo y enigmático. Por eso, siguiendo sus pasos, quise yo acercarme a esta hermosa ciudad de La Coruña para beber de las fuentes que me han aproximado con precisión al contexto temporal de este relato.
Sin embargo, en la villa, otra historia paralela va teniendo lugar en medio de un mar estepario de encinares y campos de cereal.
Quería anunciar que ya me queda muy poco para concluir y que, quizás por eso, por haberme concentrado en la novela, tengo este cuaderno de bitácora dejado de la mano de Dios. 
Varo.

lunes, 7 de mayo de 2012

El pecado de vivir en un pueblo




Las nuevas que llegan, como ya viene siendo habitual, no son buenas. Nada buenas. Se trata de la supresión del partido judicial de Villalpando, un partido histórico que existe desde que se crearon los partidos judiciales, allá por el siglo XIX.
El último invento que se les ha ocurrido en el Ministerio de Justicia es el de reducir los partidos judiciales existentes en España (unos 430) a poco menos de la mitad. Las razones que se aducen son, entre otras, la optimización de recursos, la concentración de medios y un supuesto ahorro de costes. Esta supresión de demarcaciones judiciales es necesaria –dicen- porque el concepto de “partido judicial” es un algo caduco y obsoleto que no responde ya a las necesidades de la población española. Y otra vez, nuestros políticos y algunos teóricos –peces gordos- de la judicatura miran a modelos como el alemán, que concentra en las grandes ciudades el Servicio Público de la Administración de Justicia.
Puede que la cuestión de suprimir partidos judiciales para concentrarlos en las capitales de provincia sea una idea muy brillante para defender en una tesis doctoral, pero eso, llevado a la práctica, es algo que no deja de ser un agravio al mundo rural, una bofetada, una discriminación hacia todos aquellos que cometieron el pecado de vivir en un pueblo. Y además, resulta que nosotros no somos alemanes. Ni tenemos los sueldos ni los servicios públicos de los alemanes.
Y yo me pregunto: ¿No tenemos derecho a los mismos servicios que aquellos que viven en la ciudad? ¿Nuestros impuestos no son los mismos que en el mundo urbano? ¿O es que resulta que hay dos clases de ciudadanos y a los de los pueblos no ha tocado militar en la segunda división? Dentro de poco nos dirán que, para optimizar recursos, hay que concentrar todos los colegios en las capitales de provincia y se llevarán a nuestros hijos en autobuses a las cinco de la mañana. O, incluso, concentrarán los centros médicos y cuando necesitemos un simple jarabe para la tos tendremos que desplazarnos y sacar un ticket, como en una pescadería, para que nos atiendan en el macro hospital de la ciudad. Y luego quieren “fijar población” en los núcleos rurales… ¿Pero cómo se va a quedar la gente a vivir en el pueblo si no le dan servicios? La Administración de Justicia es uno de esos servicios públicos esenciales que no deben faltar en cualquier zona, incluida la nuestra, por muy rural que sea. Y que no me cuenten chorradas: que si la “optimización de recursos”, que si  el “modelo alemán…” Mire usted, yo prefiero el “modelo finlandés” que juzga y mete en la cárcel a los políticos que se equivocan.
No hace ni cuatro años que el Ministerio de Justicia invirtió una cantidad de dinero irreverente en el edificio del Juzgado de Villalpando. Tan irreverente que no me acuerdo cuántos cientos de millones (de pesetas) fueron los que se gastaron. Y vuelvo a preguntarme: ¿para qué lo hicieron si lo querían suprimir? ¿Hace tres años y medio respondía a una necesidad social y ahora ya no?
Si esta reforma se llevara a cabo no tardarían en caer otros servicios que tiene Villalpando y su comarca: la Notaría, el Registro de la Propiedad… Muchos puestos de trabajo. En muy poco tiempo veríamos cómo quedamos reducidos a la nada existencial, al rango de villorrio decadente en el que ese ambiente capitalino del que Villalpando goza todavía muchos diarios, cuando su plaza se anima al cruzarla testigos, partes, abogados, procuradores, funcionarios… tras los juicios, ese ambiente, digo, quedaría sólo en la memoria de los que pensamos que vivir en un pueblo como éste era posible. Y la verdad es que me indigna. 
Varo.
P.D.: Todo lo dicho anteriormente valdría para Benavente y Toro, a quienes también quieren borrar del mapa. 

miércoles, 4 de abril de 2012

La Ciudad de los Ojos Grises

Hace ya algunos días terminé la lectura de La Ciudad de los Ojos Grises, la nueva novela del escritor Félix González Modroño. Como aún no está en las librerías y como no quiero condicionar la opinión de nadie, de momento no voy a dar la mía aquí. Voy a atener sobrada ocasión de darla el próximo sábado día 7 de abril, en la primera presentación oficial de esta novela. En el salón de actos del Ayuntamiento, además del autor, estaremos Luciano López y yo. Espero verles por allí. Seguro que va a merecer la pena.
Varo.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Encuesta sobre las obras en la Puerta de San Andrés




Esta mañana estuve a ver cómo iban las obras. Me habían llegado varios correos preguntándome mi opinión al respecto y, como hacía algunos días que no iba por allí, he preferido no dar mi opinión hasta hoy.
En primer lugar -y perdonen mi ignorancia-, no alcanzo a comprender el sentido de ese doble muro de hormigón armado de unos 50 centímetros de altura. Parece que se quiere elevar el nivel

del suelo hasta alcanzar la altura de los basamentos del arco exterior. Me pregunto: ¿Para qué? Como ya he dicho que no soy un experto y por buscar alguna explicación, tal vez se quiera consolidar de esa manera la cimentación del monumento, o evitar filtraciones... no sé. Si fuera así, bienvenido sea el doble muro aunque estéticamente no quede bien. Esta especie de carril embutido en los dos muros de hormigón nunca existió en la historia del monumento y, además, me parece poco funcional.
Y pregunto yo ¿Se van a cubrir las excavaciones con metacrilato transparente para que pueda seguir viéndose lo excavado y así no haya peligro de accidentes? ¿No estaría bien colocar estratégicamente unos pequeños focos en su interior para encenderlos por la noche? ¿Se imaginan ustedes el efecto?
Como puede ser un tema interesante, me he permitido colgar al margen una encuesta cuya pregunta es "A la vista de cómo van las obras... ¿cree usted que es adecuada y correcta la restauración que se está haciendo de la Puerta de San Andrés?" Animo a todos a participar en ella.
Varo.
P.D.: Las fotos están tomadas hoy, 21 de marzo, con la cámara de un móvil.

lunes, 27 de febrero de 2012

El tesoro de la Mercedes



En los tiempos que corren, escuchar una buena noticia en el Telediario es rara avis. La buena noticia a la que me refiero es la llegada a España del tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, que fue hundido por una flota inglesa el 5 de octubre de 1804 frente a las costas de la ciudad portuguesa de Faro (golfo de Cádiz).

Curiosamente, aquellos años eran tiempos de paz entre Inglaterra y España y este ataque injustificado y sorpresivo fue la gota que hiciera decidirse a Manuel Godoy, valido de Carlos IV, a tomar partido por Francia. Un año después tendría lugar la batalla naval de Trafalgar, muy cerca de donde la fragata Nuestra Señora de las Mercedes fuera hundida.

La santabárbara de la Mercedes –como así se la suele llamar para abreviar- fue alcanzada de pleno por un proyectil del buque inglés Amphion. Eso hizo que la Mercedes saltara por los aires falleciendo 250 personas, entre ellas la esposa de don Diego de Alvear y siete de sus ocho hijos. Como anécdota diré que don Diego de Alvear y Ponce de León fue un importante militar y político de la época, fundador de las bodegas Alvear y defensor de Cádiz en el sitio de 1810. Su bisnieto, Marcelo Torcuato de Alvear, fue presidente de Argentina en 1922. Como sabía inglés, fue llamado a la fragata insignia, la Medea, para que sirviera de intérprete en las conversaciones previas que hubo al combate. Lo acompañó su hijo Carlos, que también era militar y también conocía el idioma de Shakespeare. Sin embargo, los ingleses dieron rápidamente por zanjadas las conversaciones comenzando a disparar sin que nadie lo esperase. Estando tan cerca unos de otros los barcos de ambas flotas, bastó un solo cañonazo para que, como ya he dicho, la Mercedes saltara por los aires llevándose al fondo del mar todos los ahorros y riquezas que don Diego de Alvear había acumulado durante su estancia en Paraguay y Argentina, además de la vida de buena parte de su familia.

Las otras fragatas españolas, además de la Mercedes y de la Medea, eran la Santa Clara y la Fama. La Fama intentó huir, pero fue alcanzada y desarbolada por los ingleses. Ante la poca combatividad de la marinería española, el brigadier José de Bustamante y Guerra rindió la flota en el mediodía de aquél 5 de octubre de 1804.

Los tres barcos fueron capturados y llevados a Inglaterra, vía Gibraltar. Sin embargo, la Mercedes quedó allí, en el fondo del mar, con su cargamento de 600.000 monedas, casi todas de plata (reales de a ocho) y muy pocas de oro (piezas de cuatro y ocho escudos). Allí permanecieron hasta que la empresa Odyssey, aprovechándose de la información obtenida en archivos españoles y ayudada por una tecnología sólo accesible para una empresa sustentada por inversores sin escrúpulos, logró sacarlo del mar para llevárselo a Estados Unidos. Lo demás ya lo saben ustedes por la prensa. Juicios y más juicios en los que siempre se fallaba a favor de las pretensiones del Gobierno español, que contrató un equipo de abogados muy eficiente. Lo que no se ha dicho en la prensa es por qué esos tribunales siempre fallaban a favor de España: porque la fragata Mercedes era un buque de guerra español y las normas de Derecho Marítimo Internacional dicen que ese caso, siendo un buque de guerra, los derechos sobre la carga y el pecio pertenecen al país que lo abanderaba.

Por cierto, don Diego de Alvear, en su estancia en Inglaterra como prisionero, conoció yendo a misa a la irlandesa Luisa Ward, a quien se trajo a España cuando fue puesto en libertad y con quien se casó en Montilla (Córdoba) en 1807. Con ella tuvo diez hijos.

Varo

sábado, 31 de diciembre de 2011

Ciertos mitos y algunas realidades


Cuando era niño escuchaba historias que me hicieron creer que este pueblo, mi pueblo, era más o menos el ombligo del Universo. Eran historias que hablaban siempre de gloriosos tiempos pasados: de las diez mil almas poblando nuestra villa, de su resistencia numantina ante los ejércitos de Almanzor, de la Intercatia villalpandina y su lucha encarnizada contra el invasor romano, de los túneles bajo la plaza que llegaban hasta el Paredón de Amaldos, de los Monjes de la Gota que moraron en dicho despoblado y que torturaban hasta la muerte a todo aquel que caía en sus manos...
En diversas ocasiones, fuera en este blog o en otros foros, he procurado dar mi opinión respetuosa con todo el mundo pero también respetuosa con la verdad que todos tienen derecho a conocer. Y siempre que he dado mi opinión lo he hecho tras informarme de aquello de lo que estaba hablando; eso es primordial. No, ni fuimos nunca diez mil villalpandinos ni nuestros antepasados llamaron a este lugar Intercatia. Tampoco durmió aquí nunca Napoleón ni, pese a lo que diga d. Luis Calvo, en el palacio de los Condestables estuvieron jamás presos los hijos de Francisco I de Francia tras ser éste derrotado en la batalla de Pavía (lo estuvieron en Pedraza, Segovia, por breve espacio de tiempo y en la Corte de Madrid durante prácticamente todo su cautiverio en España).
Aunque sí tenemos un pasado del que sentirnos orgullosos, creo que tanto mirar hacia atrás nos ha hecho mucho daño.
Creo, también, que lo mejor de Villalpando no está en esa historia, a veces reinventada, sino en las gentes que pueblan sus casas y sus calles y en esas otras gentes que se fueron de aquí buscando un futuro que este pueblo no les podía ofrecer. A eso voy: al futuro, a mirar hacia adelante, eso es lo que verdaderamente importa. Después de que hayamos dejado pasar de largo tantos trenes en nuestra historia (entiéndase, por ejemplo, el proyecto de las termosolares), en estos tiempos que se avecinan... ¿alguien podría decirme qué futuro nos espera?
Perdónenme ustedes por todas estas dudas y tribulaciones; es 31 de diciembre, resulta que tengo dos niños pequeños y para colmo soy de los que siempre ven la botella medio vacía.
Varo.


sábado, 12 de noviembre de 2011

Carta breve a un amigo


Mi buen amigo:

Quise decirte tanto aquella noche, en aquella puerta...
Me hubiera gustado mostrarte alguna cicatriz
y hablarte de ella.
Me hubiera gustado decirte que el tiempo no lo cura todo
pero, al menos, hace que el dolor se vuelva crónico.
Me hubiera gustado convencerte de que no hay más muerte que el olvido,
que todo pasa,
pero que todo queda.
Y me hubiera gustado abrazarte...
Y llorar contigo...
Me hubiera gustado decirte tanto... que mis palabras trastabillaron.
Recuerda a San Agustín: "...estaré aquí, muy cerca, en la habitación de al lado..."
Un abrazo, Félix.
Varo.